Fotografía analógica
EL PODER DE LA QUÍMICA
Regreso al carrete
En un mundo donde la inmediatez domina cada imagen, volver a la fotografía de carrete me ha servido para reconectar con la esencia del proceso fotográfico. Disparar en analógico me obliga a parar, pensar y valorar cada encuadre, sabiendo que no hay una segunda oportunidad para corregirlo. Ni falta que hace.
Lo que más me atrae de este formato es su imprevisibilidad. Cada foto es única, con sus imperfecciones, su grano y su carácter propio. No hay filtros ni pantallas previas; solo la espera y la emoción de descubrir el resultado al revelar el carrete. Es un ejercicio de paciencia y confianza en el instante capturado.
Este espacio es un homenaje a la belleza de la imperfección, al color y la textura inconfundibles de la fotografía química. Aquí comparto las mejores fotos que he ido tomando desde 2023, organizadas por cámara, película y año, cada una con su propia historia y su propia espera.
